4 pensamientos que te hacen ser esclavo

Este año he ido a trabajar a Francia. A la vendimia. La vendimia es dura, con sol, presión y esfuerzo en cada hora de trabajo. Un trabajo que te agota físicamente. Un trabajo que casi nadie mantendría si tuviera otra opción. Y mucho menos en otro país, lejos de los tuyos.

Allí conviví con otros trabajadores de la vendimia, generalmente mayores que yo, sin muchos recursos económicos, que iban a Francia ya que en un mes de trabajo allí se gana lo mismo que en dos meses en España. No escuché a ninguno de mis compañeros que les gustara el trabajo, ni el hecho de trabajar en Francia. Todos estaban por obligación, por deudas, porque no tenían otro trabajo. Y muchos de ellos cumplían con lo que dije en el artículo sobre “síntomas de una vida aburrida”, ya que eran personas que habían dedicado toda su vida a la construcción y ahora no sabían hacer otra cosa.

Pero no es la falta de recursos o estudios lo que los mantiene en trabajos que no quieren. Es otra cosa. Algo que todos compartían: tener una mentalidad esclava.

Esta mentalidad tiene 4 puntos:

  1. Pelear por la jubilación
  2. Orgullo por el trabajo duro
  3. Gastos excesivos
  4. Aficiones vacías

1. Pelear por la jubilación

Actualmente, en España, la edad de jubilación es de 67 años (aumentada en 2 años hace poco). Para una jubilación completa debes cotizar unos 38 años. O sea, que si quieres jubilarte con la pensión completa debes pasarte toda tu vida trabajando y pagando tus impuestos. Y luego debes confiar en que el gobierno te pague tu ansiada jubilación una vez seas viejo. Si es que antes no se gasta tus ahorros en otras cosas: (30/07/17) “El Gobierno ya ha liquidado más del 80% de la ‘hucha’ de las pensiones”. Sin contar también que la inversión de la pirámide de la edad de la población será un gran problema pronto. Con estos datos, un plan de futuro basado en confiar en el gobierno es una opción horrible. Pero vamos a darle un voto de confianza al gobierno y asumir que todo irá bien y el sistema de pensiones se mantendrá.

Yendo todo bien, para conseguir la paga total deberás trabajar hasta los 67 años. ¡67 AÑOS! Si la esperanza de vida actual en España (2015) es de 83 años, esto quiere decir que te vas a pasar la vida esclavizado, para que luego te paguen unos 15 años de vacaciones cuando ya no puedes disfrutarlas con la salud y la energía de la juventud. Y eso en el mejor de los casos, en el que alcances o superes la esperanza de vida. Pero ¿y si mueres a los 66? ¿Y si mueres antes? ¿Para qué ha servido tanto esfuerzo?

Entiendo que si rondas los 50 te preocupes por qué vas a hacer cuando no puedas trabajar más y la jubilación es una opción. Pero, ¿no será mejor no depender sólo de un sistema de ingresos y que, además, depende del gobierno? Ya hablé de esto y de negocios pasivos en “la escuela nos hace perder mucho”.

Este pensamiento de preocupación por la jubilación era algo general entre aquellos compañeros que tuve en la vendimia. Comparaban, con mucho orgullo, la cantidad de años cotizados que tenían a sus espaldas. Recordé lo del camello con la carga voluntaria que debe premiarse por trabajar duro y reprimir sus deseos. El caso que más me impactó fue el de un joven de 35 años recién cumplidos, trabajando desde los 16, que iba expresamente a trabajar a Francia ya que allí se recibían mayores pagas de pensiones. Con sólo 35 años, buscaba un trabajo que le venía fatal para su artrosis, que le alejaba de su familia y que no le gustaba, sólo porque pensaba en una mejor jubilación. Esto lo veo como sacrificar 30 años de vida para “disfrutar” 15 mucho más tarde. Es vender el presente con la esperanza incierta de un futuro mejor. Una locura.

2. Orgullo por el trabajo duro

Otro aspecto en el que mis compañeros inflaban el pecho como palomos era al hablar de lo duro y mal que lo habían pasado trabajando. Relataban jornadas de 14 horas, sueldos miserables y trato esclavista como fuese algo de lo que enorgullecerse de haber pasado. Creo que hay que tener experiencias negativas para disfrutar mejor de las positivas. Una ducha caliente sienta mejor después de un día duro de trabajo físico, un trozo de pan lo sientes como un manjar después de un día sin comer. Pero de ahí a enorgullecerte porque has tenido que pasarlo muy mal para poder recibir un sueldo es algo muy distinto.

Incluso vendimiando, habían compañeros que rivalizaban por ser quienes más cubos de uva cargaban al camión. ¡Ni que les fueran a pagar más por ello! Era un trabajo por horas, no por cantidad recogida. Está claro que hay que llevar un buen ritmo para que no te despidan, pero una cosa es llevar buen ritmo y otra querer ser el más trabajador, el que más se arrastra por su sueldo, sólo por el hecho de considerarse un “buen trabajador”. Este es el segundo aspecto de la mentalidad esclava: luchar por ser “buen trabajador”. Y no sólo me refiero a los que competían por llenar más cubos. También me refiero a aquellos que tratan a sus jefes como personas superiores, aquellos que echan horas extra que no les van a pagar, aquellos que les hacen favores al jefe para agradarle o aquellos que se dejan pisotear por un sueldo. En definitiva, aquellos que tratan el trabajo como algo de dioses.

Sólo considero positivo eso de ser “buen trabajador” si es para ti mismo. Si dedicas tiempo a estudiar formas nuevas de negocio, si trabajas en proyectos personales encaminados a hacerte algo más independiente económicamente, si aprendes de cada persona, de cada trabajo y lo aplicas a mejorar tu propia vida. ¡Eso si es ser buen trabajador!

3. Gastos excesivos

A pesar de que la mayoría de mis compañeros tenían pocos recursos, la cantidad de gasto que realizaban era muy alto. Veía cómo mis compañeros practicaban sin cesar el deporte más extendido en España, todos los días y sin falta: Ir al bar. Tanto era así, que el bar francés, en cuyo horario habitual cerraba a las 19:00, ampliaba hasta las 21:00 cuando había españoles trabajando y viviendo en la zona. Las cervezas, copas y cubatas nunca faltaban. Algunos se gastaban en el bar lo ganado durante el día. Ahí entra otro gasto importante, 9 de cada 10 fumaban. Y en Francia el tabaco aún es más caro que en España. Unos 7€ por cajetilla. Entonces, si fumas y vas de bares ¿cuánto sueldo puedes llegar a ahorrar?

Si de verdad tanto piensas en la jubilación y fumas, lo primero que puedes hacer es dejar el tabaco. Ahorrarás y además ganarás en salud para llegar, al menos, a la edad de jubilación.

Otro aspecto en el que mis compañeros tenían una gran experiencia era en drogas. Desde los más jóvenes hasta los más adultos, era cultura general entre ellos los tipos de marihuana que existen, cómo plantarla bien, cómo separar la base de coca, etc. Hasta uno de ellos, de 42 años, llegó a comentar: “Si echara todo lo que me he metido por la nariz, sería millonario.” Seguido de un: “¡Pero no me arrepiento de nada, eh!”.

Al margen de las drogas, todos gastamos. Todos tenemos aficiones más o menos caras. Comprar nos llena de dopamina el cerebro, es un acto recompensado. En sí, la dopamina actúa como una droga, provocando compras compulsivas, caprichos que van a parar encima del armario y otros gastos innecesarios. No es negativo comprar o gastar. Recompensarnos de vez en cuando es positivo, pero debería ser con cabeza y educación financiera para saber cuánto puedes gastar y cómo. Este es el tercer aspecto de la mentalidad esclava: llenar tu vida con drogas (u objetos) para no sentir que es una vida vacía.

Las drogas nos evitan pensar, nos dejan con el cerebro atolondrado. Porque pensar cuesta. Es nuestro vago sistema 2 poniéndose al mando. Es más, si tienes demasiado tiempo para pensar, te deprimes. Los humanos tenemos cierta tendencia a cavar nuestro propio hoyo. Las drogas “ayudan” a aquellos con pocos recursos a sobrellevar unas vidas cargadas de problemas, deudas y trabajos esclavistas. Ayudan a sobrellevar la situación, pero te introducen más hondo en el agujero.

4. Aficiones vacías

Mis compañeros de vendimia también compartían una afición con la que llenaban su poco tiempo libre y sus conversaciones. El fútbol. No hay ninguna otra cosa con más aficionados en España. Me sorprendía cuando todos podían opinar sobre qué jugador iba bien, cuál estaba ya viejo o cuál era el último fichaje de un club extranjero. Todos tenían opinión sobre el fútbol, todos sabían más de fútbol que de cualquier otro tema. Incluso me intentaban incluir y categorizar a mí en ése mundo con la pregunta “¿Tú eres del Madrid o del Barça?” Y se sorprendían de que yo dijera que no me gustaba el fútbol. Hasta insistían con un “¿Pero cuál te gusta más?”.

Y no es porque les guste en sí el fútbol. Apuesto a que si hubieran nacido en Estados Unidos, estarían hablando de quién es el mejor bateador o quién tiene más porcentaje de 3 en la NBA. No han visto muchos deportes y se han aficionado al que más les ha gustado. No. Sólo se han dejado llevar por lo más común. Sin criterio para elegir qué les gusta. Hacen lo que todo el mundo ha hecho y lo que siempre se ha hecho. Es nuestra naturaleza humana de rebaño, con la que muchos están muy a gusto.

El fútbol, al igual que muchos otros deportes y aficiones fomentados por la cultura local y por los medios de comunicación, ejerce el mismo efecto que las drogas: evitar pensar, mantener el cerebro ocupado. Con eso no sólo se evita estar triste sino que además no piensas en echarle la culpa a nadie de tu mala situación ¿Y a quién le echan la culpa de su mala situación las personas con pocos recursos? Al gobierno. Por tanto, al gobierno le viene bien fomentar este tipo de entretenimiento. Ya pasaba en la antigua Roma, en la que en tiempos difíciles se celebraban peleas de gladiadores para tener al pueblo contento. De ahí la locución latina de “Al pueblo, pan y circo” (Panem et circenses).

El entretenimiento no es malo en sí, pero como con los gastos, con cabeza, sin dedicarle tiempo y recursos en exceso. Y no escoger sin más lo que sale en la tele, ya que suele ser el más simplista y poco enriquecedor.

*****

En fin, las generalizaciones no son buenas y por ello tengo que decir que no todos mis compañeros cumplían los 4 puntos que he descrito, pero me sorprendió lo mucho que tenían en común aquellas personas y muchos otros sólo por no tener recursos y haber seguido la única vía para sobrevivir que les han enseñado: trabajar duro y drogarse como forma de entretenimiento.

Son estos 4 puntos los que se deberían empezar a cambiar para poder salir del agujero. Porque el gobierno no va a hacer nada para ayudar. A ellos no les interesa que la clase baja aumente su nivel económico. En toda pirámide jerárquica, se necesitan muchos buenos trabajadores (la base amplia de la pirámide) que paguen impuestos para mantener a la cúspide.

Me molesta que las cosas sean así, pero lo que me desquicia son las historias de personas que lo pasan muy mal para llegar a fin de mes, personas que son embargadas o personas que viven para trabajar. Esta sociedad nos enseña a mantener la mentalidad esclava con la que muchos nunca podrán salir de su precaria situación. Su escaso consuelo se basa en rezar para que les caiga la lotería. Da mucha pena que las cosas sean así.

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